En la muerte de Miguel Hernández

I

De carámbano cercano
se vistió tu geometría
y un aire sur de verano
tu nieve en flor convertía,
paloma que consumía
tu verso en campo dormido,
luna cortada en latido
por tu voz descongelada
y en el aire de una espada
te quedaste sin vestido.

II

Te quedaste sin vestido,
desnudo de melodía,
cristal de melancolía
con ausencias de sonido,
buscaste un ángel perdido
por tu plegaria primera,
en las lumbres de las eras
libertador de futuros
quisiste romper los muros
salvando la primavera.