Author: admin

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Poema en forma de río

I Mira mis manos, conocen tu rebaño de algas espinosas, escuchan el rumor de tus nenúfares, acarician el ala de grandes caderas y tienen a las cinco de la tarde una espiga de sol entre los dedos. Mira mi cuerpo, lo tengo deshojado de mentiras, sólo un calzón pequeño contra el sexo para poder andar...

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Canciones de verano

I Me pesan las paredes y quiero estar sin casa. Esta tarde me voy por la orilla del agua donde crece la yerba con sonido a campana… Esta tarde me voy… La pulpa de la siesta tiene un cuadro de hamacas y lentos caracoles de sudor y desgana. Por la orilla del río vienen guantes...

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Nada y algo

I ¿Dialogáis con las cosas apasionadamente? Las cosas nos malogran haciéndonos esclavos. El hombre vive libre cuando no tiene nada y pisa la ciudad como si fuera una calle para salir al campo. Recuerdo aquellos días. Guadiana era un milagro donde tiraba mi dolor, donde flotaba mi dolor como si fuera un barco. Yo no...

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Poema en forma de verano

De tamtam de cigarras y babas de volcán, de sonido de clavícula de encina partida por el hacha de la llama, de manos de pesos de sombras, de mariposas húmedas llenando las pupilas de cabellos cortados y hélices de cuchillas de afeitar degollando gargantas de lluvia; de todo lo que agrande en el paisaje la...

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A la muerte de Federico García Lorca

I El remanso no se atreve a recoger tu caída. Alma de nardo vencida por situaciones de nieve. Cristal de la fuente leve para tu cuerpo dormido perforaron tu latido con amapolas de acero y en una cama de enero te quedaste amortecido. II Te quedaste amortecido sin gitanos ni panderos, un llanto de limoneros...

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En la muerte de Miguel Hernández

I De carámbano cercano se vistió tu geometría y un aire sur de verano tu nieve en flor convertía, paloma que consumía tu verso en campo dormido, luna cortada en latido por tu voz descongelada y en el aire de una espada te quedaste sin vestido. II Te quedaste sin vestido, desnudo de melodía, cristal...

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Nana y dolor de María

Las ramas del vinagre quieren al niño y la tarde se llena de alfilerillos. La Virgen canta – Duérmete, niño mío, jazmín del alma. Un bisonte de ortigas viene mugiendo. La luna tiene sangre, la Virgen miedo. – Mi pajarillo blanco, mi pajarillo, caracolas de acacias para tu nido. ¡Ay, tu cuna de paja, cunita,...

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Glosas a Jesús crucificado

I Tu paso azul deshojado sobre la tarde que muere; Ese soldado que hiere el jazmín de tu costado. El crepúsculo llorado sobre tu cuerpo caído y ese madero encendido por un arcángel de nieve. Tu cuerpo su sangre llueve sobre un mundo corrompido. II Sobre un mundo corrompido vas sembrando tu semilla, y está...

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La paloma

Un surtidor de nardo levantado, un jazmín de alto vuelo desprendido del corazón violeta de algún nido que la boca de un ángel ha soplado. Eres copo de nieve alucinado en un beso de espuma convertido, suspiro azul en aire diluido, clavicordio de luna deshojado. Eres monja del aire que se asoma a los balcones...

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Pubertad

De aluminio tu voz, clavel logrado. Trece lunas dormidas en tu frente y una brisa de trópico silente por tu cuerpo de lirio inestrenado. Vibra tu cisne de plumaje helado las virtudes de un arpa incandescente, y tu carne vestida de relente se mancha de un crepúsculo ignorado. Y se llenan tus ojos de violetas,...